viernes, 8 de mayo de 2009
miércoles, 6 de mayo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Morte

Morir en tu vicio trágico
y pernoctar en el ideal
de tu sombra; fornicándote
en infinito éxtasis sobre añiles
telarañas que dejas al suspirarte,
simbiótica perfecta en mis venas,
remanente espejismo tus dedos
en mi sonrisa y tu carey trasegando
este infante melancólico.
jueves, 19 de febrero de 2009
Mandarinas

Inventarte en la alcoba del alba solitaria
Lidiar con tacto sigiloso frente al cerrojo
Inaugurar con beso la inercia de la memoria
No exhibir la furia del mordisco
Y confiar en la suavidad de tus muslos
Atender el crujido de las velas y destapar espejos
Conocer de antemano lunares y vellos
Desnudarme impávido
ante el pubis presto a ser besado
Humedecer la ostra hasta que ceda
su sabor anaranjado
Tatuar ondas del oficio del espasmo
Perseguir en tus ojos
el vicio acompasado de tu resuello
Sudar la anemia del insomnio
Derramar esperma sobre la sacra abertura húmida
Brincar en los charcos dentro de tu catedral
Y callar al infante ermitaño
que nos señala el pecado.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Metamorfosis

Un augurio despierta gusanos,
Invoca al niño de olor fatal al ojo;
Inventa mártires adorables y nostalgias.
Las nubes duplican la tierra de sepulcros
Y la mariposa desempaca
El hálito cuántico de su espíritu
El augurio conoce cada granito
de este castillo cósmico
y detrás de mis sueños
escucha el crujir de mis genes agotados
abajo en el frío de la tumba
se desata la metamorfosis
del gusano que reflejado
busca la libertad de la mariposa.
Pictórica

¿Por qué no iniciaste el beso con máscara de rumor de brisa?
Debiste confesarle la ceniza del espíritu
con la estupefacción del ojo;
sospecharla,
ofrecer el rito y hallarte desposeído.
Debiste ser digno de rasgar vestidos,
tapar el cementerio, meterla en cuna del beso;
inventarle legiones de bocas en sus pezones
a la hora de orillarla en la almohada;
tallarte en el epitelio del hombro derecho
para después arrojar la máscara y violar con crepitación.
Debiste confabular con el nirvana de la entrepierna,
hacer de ella tu reflejo y petrificar su alquimia al antojo
aunque por la mañana sea preciso omitir el crimen de tu geometría.
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